Denuncian irregularidades en el proceso interno y en los resultados que definieron la candidatura presidencial, y aseguran que no existe espacio político para continuar en el partido.
Una de las rupturas políticas más profundas del uribismo en los últimos años quedó al descubierto tras la carta enviada por José Félix Lafaurie Rivera a la Dirección Nacional del Centro Democrático. En el documento, Lafaurie —miembro fundador del partido— y la senadora María Fernanda Cabal anuncian su salida de la colectividad y denuncian una cadena de irregularidades que, según afirman, terminó sacando del camino a la precandidata que lideraba el pulso político y digital dentro del partido.
La misiva no solo cuestiona la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial para 2026, sino que describe un ambiente de hostigamiento, manipulación interna y guerra sucia que habría tenido como objetivo principal neutralizar a María Fernanda Cabal, una de las figuras más visibles, radicales y con mayor respaldo en las bases del uribismo CARTA CD – VALLEJO – ENERO 23-2….
CARTA-CD-VALLEJO-ENERO-23-26-12Cabal: precandidata fuerte y favorita en el escenario digital
Para el momento en que se desarrollaba el proceso interno, María Fernanda Cabal no era una aspirante marginal. Por el contrario, era precandidata presidencial oficial del Centro Democrático, con una trayectoria consolidada, alto reconocimiento nacional y una presencia digital dominante.
Diversas proyecciones en redes sociales, interacción orgánica, tendencias digitales y mediciones de opinión en plataformas abiertas la ubicaban como la aspirante con mayor capacidad de movilización, especialmente entre las bases más ideológicas del uribismo. Su discurso frontal contra el gobierno Petro, el Acuerdo de La Habana y el progresismo regional la habían convertido en un referente para un amplio sector del electorado de derecha.
Ese posicionamiento —sostienen Lafaurie y Cabal— terminó convirtiéndose en una amenaza interna.
Un proceso que cambió reglas y excluyó competidores
La carta relata cómo, tras la salida de otros precandidatos y en medio de un contexto político sensible, el partido decidió reiniciar el proceso de selección “desde ceros”, modificando reglas, cronogramas y mecanismos de medición. Ese reinicio, lejos de fortalecer la transparencia, habría servido —según los denunciantes— para construir un resultado previamente definido.
Lafaurie advierte que las encuestas contratadas no cumplían requisitos legales, carecían de habilitación ante el CNE y se realizaron sin comités de garantías, sin mecanismos de impugnación y sin trazabilidad clara. Un escenario que, en la práctica, dejó a Cabal sin posibilidad real de defensa política frente a un resultado agregado que nunca fue plenamente auditado CARTA CD – VALLEJO – ENERO 23-2….
Resultados anticipados y operación política previa
Uno de los puntos más explosivos del documento es la afirmación de que el triunfo de Paloma Valencia se conocía antes de que finalizara el proceso. Lafaurie recoge testimonios que indican que en reuniones privadas —incluso fuera del país— ya se daba por ganadora a Valencia, mientras el proceso formal aún estaba en curso.
Paralelamente, se publicaron editoriales y contenidos digitales que anticiparon el resultado y desacreditaron a María Fernanda Cabal, describiéndola como una figura “conflictiva” o “divisiva”. Para Lafaurie, ese despliegue mediático no fue casual, sino parte de una estrategia de desgaste político destinada a deslegitimarla ante la opinión pública y las directivas del partido.
De la competencia interna a la guerra sucia
El documento es contundente al señalar que lo ocurrido trasciende una simple diferencia de criterios. Lafaurie habla de una “certeza fáctica y moral” sobre la adulteración del proceso, con participación de asesores y operadores políticos que habrían influido indebidamente en el resultado final.
En ese contexto, María Fernanda Cabal —una de las senadoras más votadas del partido y pieza clave en su identidad ideológica— terminó siendo expulsada de facto del proyecto político, pese a que, según Lafaurie, podía seguir prestando “un gran servicio al partido y al país” CARTA CD – VALLEJO – ENERO 23-2….
Ruptura, pero no sabotaje
Pese a la gravedad de las denuncias, Lafaurie y Cabal aclaran que no buscan sabotear la candidatura de Paloma Valencia y que respetan la decisión oficial del partido. Sin embargo, dejan claro que no existe espacio político para ellos dentro del Centro Democrático, tras un proceso que consideran injusto y dirigido.
Por ello, solicitan una salida digna mediante una escisión, que permita a María Fernanda Cabal conformar su propia fuerza política, de acuerdo con los estatutos y las normas del Consejo Nacional Electoral.

















